La Municipalidad de Paraná recordó y rindió homenaje al Gral. José de San Martín y al Gral. Justo José de Urquiza. Fue en el aniversario del Combate de San Lorenzo, ocurrido en 1813, y de la Batalla de Caseros, sucedida en 1852.
Con la presencia del Intendente José Carlos Halle, el Arzobispo de Paraná, Mario Maulión, funcionarios provinciales y municipales, concejales y representantes de las fuerzas de seguridad, se recordaron el Combate de San Lorenzo, que significó el bautismo de fuego del Gral. José de San Martín y el Regimiento de Granaderos a Caballo, y la Batalla de Caseros, que simbolizó el fin de una etapa en la historia argentina.
El acto de homenaje al Padre de la patria se desarrolló en la Plaza de Mayo de la capital provincial. Allí, el subsecretariode Cultura de Entre Ríos, Roberto Romani, destacó el alcance y la representación que el Combate de San Lorenzo, librado en las cercanías del Convento de San Carlos, tuvo en nuestra historia, “de aquel San Martín que poco tiempo atrás había regresado a su patria, que conformaba este regimiento, y enfrentaba a los españoles, iniciando un camino que nos conduciría a la independencia”, ponderó el funcionario.
En el Parque
Finalizada la ceremonia en Plaza de Mayo, fue el turno de rendir homenaje al Gral. Justo José de Urquiza -en el monumento que lo recuerda y en el parque que lleva su nombre-, al cumplirse 158 años de la batalla de Caseros.
Las palabras alusivas estuvieron a cargo de la Secretaria de Gobierno municipal, la Dra. Rosario Romero que rescató estos “dos episodios importantes en nuestra historia. Ambos cercanos en la memoria” pero destacando las diferencias de estos dos hechos.
“San Lorenzo resulta un hito indiscutido, cuyo valor se rescata desde cualquier perspectiva, por que San Martín mostraría luego, con su ejemplo de vida, una ponderable claridad sobre los objetivos de la Nación, la importancia de evitar guerras entre hermanos y renunciaría a honores por sostener sus principios”.
Refiriéndose a la Batalla de Caseros, la funcionaria aseguró que fue “un hecho histórico más controversial. Significó, sin dudas, el fin de una época”.
En 1851, el entonces gobernador de Entre Ríos emitió un decreto, conocido como el “pronunciamiento” de Urquiza, en el cual aceptaba la renuncia que, año a año, presentaba Juan Manuel de Rosas a la Confederación, y reasumía la conducción de las relaciones exteriores, delegadas por las provincias a Buenos Aires.
Esta circunstancia sería el principio del fin de Rosas. Urquiza avanzó con el “Ejército Grande” sobre Buenos Aires y derrotó al caudillo bonaerense en Caseros, un 3 de febrero de 1852.
“Tanto Urquiza como Rosas fueron hombres de su tiempo. Resolvían en batallas y muchas veces de otros modos violentos, cuestiones que en este siglo se resuelven con la disputa política. A la distancia, podemos comprender sus condicionamientos, su tiempo, sus formas, y rescatar valores aún en sus contradicciones. Caseros marcó el fin de una época. Indudablemente, procesar las contradicciones y el destino del federalismo en Argentina, es lo que hoy nos toca”, concluyó.